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El Consejo de Seguridad recibe llamados a detener la ocupación y liberar rehenes.
Testimonios estremecedores de niños muertos de hambre conmueven en sesión de emergencia.
El Consejo de Seguridad de la ONU escuchó este miércoles un panorama que muchos describen como insoportable. El subcoordinador especial para el Proceso de Paz en Medio Oriente, Ramiz Alakbarov, advirtió que la toma militar de Gaza anunciada el 8 de agosto por Israel desató una escalada que amenaza con consecuencias “catastróficas”.
Con voz firme, Alakbarov recordó que más del 86% de la Franja está bajo control militar israelí. “Para una población que ya lucha por sobrevivir, los palestinos ven cómo sus peores temores se hacen realidad”, declaró, mientras confirmaba que 2550 civiles han muerto en apenas dos semanas, incluidos periodistas que, desde el 7 de octubre de 2023, suman más de 240 asesinados.
El diplomático insistió en la urgencia de un alto el fuego y la liberación de rehenes, de los cuales 50 siguen retenidos y 28 habrían fallecido. “Lo que se necesita son medidas contundentes para resolver el conflicto y restablecer un horizonte político”, afirmó, defendiendo la solución de dos Estados como la única ruta viable.
La subsecretaria general Joyce Msuya alertó que 2,1 millones de personas padecen hambre extrema y que la hambruna ya se extiende en Gaza. “No es sequía ni desastre natural. Es una catástrofe infligida por bloqueos y destrucción del sistema alimentario”, recalcó.
El embajador de Argelia estremeció la sesión al mostrar fotos de niños famélicos, relatando el caso de Yaja Anija, una niña de tres años que murió alimentada solo con agua y anís. Preguntó con crudeza a los embajadores: “¿Tienen hijos? ¿Tienen nietos?”
Por su parte, el embajador palestino Riyad Mansour fue categórico: “Esto no es guerra, es una atrocidad”. Pidió actuar de inmediato para salvar vidas y subrayó: “Ni siquiera este genocidio erradicará a Palestina”.
Israel respondió. Su representante, Dany Danon, rechazó la declaración de hambruna y acusó a la ONU de manipular cifras. “Se inventaron muertes para alcanzar el umbral”, dijo, insistiendo en que se reconozca el sufrimiento de los rehenes israelíes.
La sesión terminó sin consenso, pero con un mensaje claro: Gaza no puede esperar más.