¡Síguenos!
TwittearVisitas: 188
Vecinas temen tala de árboles y afectación al Parque Ecológico.
En la avenida 4 Oriente, en la colonia Resurgimiento de Puebla. Una jacaranda de flores moradas, con más de 70 años, permanece marcada con pintura roja: “T27”. Ese símbolo indica el lugar proyectado para una torre del Cablebús, obra impulsada por el gobierno estatal encabezado por Alejandro Armenta Mier.
Alrededor del árbol se reúnen vecinas que lo consideran parte de su vida cotidiana. El punto se ubica junto al Parque Ecológico, uno de los espacios de convivencia más utilizados en la zona.
“Es una verdadera pesadilla. Nos enteramos cuando empezaron a pintar”, explica Guadalupe Isla Xicotencatl, quien relata que los habitantes pidieron información a las autoridades tras descubrir las marcas de obra.
En semanas recientes, la inconformidad se expresó en las calles. Más de cinco marchas han reunido a ambientalistas, estudiantes y residentes que cuestionan la construcción del sistema de transporte.
Entre los señalamientos destaca la falta de estudios públicos previos. Habitantes sostienen que el gobierno estatal no presentó análisis ambientales, sociales o de movilidad antes de iniciar la obra.
El 25 de febrero de 2026, un decreto del Periódico Oficial del Gobierno de Puebla redujo tiempos administrativos para permisos ambientales, pasando de 175 a 149 días.
Documentos revisados muestran 90 ubicaciones del proyecto entre torres y estaciones. De ellas, 31 corresponden a áreas verdes, mientras 10 puntos implicarían procesos de expropiación.
La licitación fue ganada por la empresa Doppelmayr, con sede en Austria, que anunció el contrato el 19 de enero de 2026.
Ante la controversia, el Nodo de Derechos Humanos junto con Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad presentó un amparo colectivo el 11 de marzo de 2026.
El recurso legal argumenta violaciones a derechos humanos, ausencia de consulta pública y riesgos ambientales vinculados a la tala de árboles y fragmentación de ecosistemas urbanos.
Mientras el litigio avanza, las vecinas continúan reuniéndose junto a la jacaranda marcada.Para ellas, ese árbol se convirtió en un símbolo claro:
La defensa del paisaje urbano que aún resiste en Puebla.


