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Filiales restantes deberán cumplir reglas de transparencia y licitación obligatoria
El gobierno federal anunció que la mayoría de las filiales de Petróleos Mexicanos (Pemex) entrarán en un proceso de desaparición progresiva, como parte de una estrategia de reestructuración administrativa enfocada en simplificar su operación.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que actualmente Pemex funciona como una sola empresa, sin subsidiarias, por lo que las filiales —aún bajo esquemas de derecho privado— serán eliminadas de forma gradual.
“Las filiales llevan su tiempo porque requiere un proceso legal jurídico para poderla cerrar, pero el objetivo es que prácticamente todas desaparezcan. Y las que permanezcan se van a someter a los procesos de transparencia y de licitación”, explicó.
El ajuste contempla excepciones en áreas como la comercialización internacional de combustibles y la producción de fertilizantes, aunque el plan oficial apunta a reducir al mínimo estas figuras.
La decisión ocurre en medio de cuestionamientos sobre los mecanismos de contratación de estas filiales, señaladas por operar sin los mismos estándares de licitación pública y transparencia que rigen al Estado, lo que abrió debate sobre posibles espacios de opacidad.
El Ejecutivo federal indicó que las unidades que permanezcan deberán alinearse completamente al marco normativo vigente. El objetivo es claro: unificar criterios, fortalecer controles y consolidar la eficiencia operativa.
La desaparición de estas estructuras implicará un rediseño administrativo para centralizar funciones y evitar dispersión de responsabilidades, en línea con la política energética que prioriza el control estatal.
El proceso avanzará de forma gradual e incluirá ajustes legales mientras se define el destino de activos, contratos y personal vinculados.


